¿Un séptimo continente?

 

En 1988 la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) de Estados Unidos advirtió sobre una gran concentración de plástico que había comenzado a formarse en el Giro Central del Pacífico Norte. Para el momento en que se hicieron los primeros estudios que buscaban concretar la cantidad de plástico reunida en este lugar del océano la proporción de plásticos frente a la cantidad de plancton era de seis a uno.

Texas, Estados Unidos

Este Gran parche de basura del Este se ha creado porque el Giro Central del Pacífico Norte es un área de convergencia donde las aguas forman un remolino que atrae a los desechos plásticos y les impide esparcirse hacia las costas, como suele suceder. Esta gigantesca sopa de plástico ha sido causa de estudio desde su descubrimiento y hoy en día investigaciones como las conducidas por la Algalita Marine Research Foundation tratan de establecer la extensión y las consecuencias reales de este “séptimo continente”. Aunque no se puede asegurar aún su tamaño se dice que equivale a dos veces el estado de Texas y  que ocupa entre 700,000 km² y 15 millones de km².

La Organización de Naciones Unidas, Greenpeace y Project Kaisei han publicado cifras impactantes como, por ejemplo, que alrededor de 267 especies diferentes se ven afectadas por estos desechos al confundirlos con comida o quedarse atrapadas en ellos.  Además, se sabe que la contaminación del océano provoca la muerte de más de un millón de pájaros marinos cada año y de aproximadamente 100.000 mamíferos acuáticos.

Otro derrame petrolero

El viernes 16 de julio ocurrió un nuevo derrame petrolero en el mundo, esta vez en Dalian, una ciudad costera de la provincia de Liaoning, China. Un tanquero de 300.000 toneladas descargaba crudo en el puerto de Xingang cuando una de las tuberías explotó, causando una reacción en cadena que hizo reventar a otras cuantas tuberías menores. Se estima que unas 1.500 toneladas de petróleo fueron derramadas en el mar y, aunque se ha trabajado arduamente para contener y revertir los efectos del derrame, las terribles consecuencias que esta cantidad de petróleo tendrá sobre el medioambiente aún no pueden ni imaginarse.

Ya las industrias de turismo y cría de caracoles han sufrido una enorme baja de ingresos en menos de una semana de ocurrido el accidente, pues el desastre se ha esparcido ya a ciudades como Jinshitan, que se encuentra a 35 kilómetros del área del derrame. Los esfuerzos en China están dirigidos a evitar un mayor esparcimiento de manera que no llegue a aguas internacionales.

Diferentes fundaciones pro-ambiente, incluyendo Greenpeace China, se han pronunciado en contra ya no de este derrame en particular sino de la incidencia de los derrames petroleros en el mundo y de las peligrosas consecuencias que esta manera de producir energía está teniendo sobre nuestro medio ambiente. “Nuestra dependencia del petróleo amarra al mundo de manera venenosa, sujetando las economías a tragedias medioambientales como las del delta de Nigeria, la de la selva ecuatoriana, el Golfo de México y ahora las costas de Dalian” escribe Greenpeace China en su página web.

Hay que preguntarse qué será de Venezuela, un país con una economía basada en la exportación petrolera, en un mundo donde reformar las fuentes de energía es el primordial interés de los países desarrollados (que son, por supuesto, los que compran petróleo a Venezuela).

Para ver las impresionantes fotos del derrame visita www.greenpeace.org/china/en